Pékerman es buena opción, pero no en este momento.
Por: Sebastián Ospina - @ospinasebas
Enero 21 de 2012 11:15 am
Aunque parezca contradictorio, José Pekerman es una buena opción para que dirija al combinado tricolor pero no para el momento que vive la selección y sus necesidades. La necesidad es ir a Brasil, o al menos así lo dio a entender el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, cuando en su discurso manifestó que la contratación del argentino era para clasificar a Brasil 2014.
Esto demuestra que el único objetivo de la contratación es la clasificación al evento más importante del mundo. En ningún momento se habló de proceso, de formación o de estructura; solamente se contrató para clasificar, para dar resultados a corto plazo. El mayor reto del ex jugador de Medellín, ahora nuevo técnico de la Selección, será hacerse entender en poco tiempo.
En ese orden de ideas creo que era mucho más económico y llevaba menos protocolo la contratación de un técnico más resultadista que de procesos. Era preferiblemente traer un hombre con características más de seleccionador que de estratega, y para eso se necesita de una persona que conozca la idiosincrasia colombiana.
Vuelvo y reitero, Pekerman es bueno, sí, pero no para el momento de la selección. A veces me da la impresión que el argentino es mucho técnico para lo que vive hoy el fútbol de Colombia, este hombre que ha ganado 3 Mundiales en la categoría sub-20, ha llegado a cuartos de final en el Mundial de Alemania 2006 y ha estado en el banquillo de equipos mexicanos como Toluca y Tigres; es un trabajador, un metódico y un gran estratega.
Pekerman es de la corriente que sostiene que una victoria se consigue en un día, pero un campeonato se consigue con un proceso de trabajo. Y conociendo a la prensa criolla y los hinchas, no vamos a tolerar que la Selección tenga un traspié en los próximos encuentros de eliminatorias, para nosotros una victoria es ir al Mundial. El argentino tendrá que ganar la batalla entre ser más resultadista y práctico que ideológico y teórico.
Por eso en este momento es más importante resultados inmediatos que un trabajo estructurado y elabora que no surta efecto. Es más, cómo va a existir trabajo estructurado si las divisiones menores serán dirigidas por técnicos colombianas que tienen un pensamiento y un estilo de juego diferente al que practicará la selección mayor comandada por el argentino. Ahí no hay estructura ni conceptos unificados.
Pekerman es un director técnico que interviene al futbolista más como persona que como jugador, donde llegue a hacer lo mismo en la selección y, primero se preocupe por sus aspectos profesionales que por los deportivos, no va a dar resultados inmediatos. Y recordemos que se contrató para llevar a Colombia al Mundial.
El éxito de las selecciones juveniles ha sido ése, que primero era la persona que el futbolista. Allí el argentino evaluaba antes que nada, cuándo y cómo llegaba el futbolista, su personalidad y se realizaba un perfil de virtudes, capacidades y experiencias y defectos, limitaciones y aspectos por mejorar. Para ello utilizaba tests psicométricos y proyectivos, además de la entrevista y la observación. En Colombia no se puede hacer eso, en Colombia es clasificar o fracasar.
Es así pues, que personalmente veo a Pekerman como un hombre de entregado a su profesión y un hombre que es sinónimo de trabajo. Como hombre de fútbol es impecable, pero mi cuestionamiento va más allá de sus capacidades y recae más en si tiene el carácter para alcanzar resultados en poco tiempo.
La Federación se comprometió entonces en que Pekerman es el técnico que nos clasificará. Le tocará entonces a él reinventarse nuevos métodos para lograr resultados a corto plazo y retribuir el trabajo que costó contratarlo.
Pero hay algo más importante que Pekerman: El problema no es de técnico, el problema no es Pekerman; el problema es la Federación. Trayendo técnico no se soluciona nada, el problema es de raíz. Es administrativo más que deportivo.
O nos vamos a olvidar que para Japón y Corea fue Maturana quien sustituyó a "Chiqui" a los 12 partidos, que para Alemania llegó Rueda por Maturana a los 4 partidos, y que para Sudáfrica entró Lara por Pinto a los 8 partidos. Salen y salen técnicos y los dirigentes siguen y siguen ahí.